martes, julio 7

dos puntos:


Tutti Frutti, Letra J

Agustina — ...Jump, Jean Cocteau, jalea...
Leandro — ... Jodido, joder, Jacinta...
Agustina — ¿Qué pusiste en Ítems del living?
Leandro — Nada, pero estuve muy tentado de poner paragüitas
Agustina — Ay, a mí también se me cruzó eso. Lo relacioné con la J por la diéresis. No sé. Paragüitas, güi, J.
Leandro — No, yo por la forma. Fijate, la J tiene forma de paraguas.


lunes, julio 6

Reflexiones de jardín



Mientras estábamos sentados en su patio admirando la naturaleza, embebiéndonos de ella entre diluidas bocanadas de nubes humeantes, Leandro me confesó que de chico se pasaba horas y horas buscando tréboles de cuatro hojas pero que, aún así, nunca dio con uno.

Tímidos, llegamos a creer que quizá era sólo un mito urbano como lo de los stickers con lsd, aunque nos retractamos de inmediato. Era inútil desoír a la verdad que clamaba con furia sólo porque no encontrábamos una respuesta convincente. Así que decidimos aventurarnos en el maravilloso viaje de las hipótesis sin fundamento científico.

Ambos acordamos que las cuatro hojas debían ser producto de una mutación genética. Leandro sostenía, en su pose anti-lamarckiana, que dicha mutación no era transferible de generación en generación y por eso había tan pocos. Yo, envainada en mi relativismo satinado, argumenté que no había modo de negar que sea transferible, al menos en algunos casos, y que el alelo de las cuatro hojas oloquesea debía de ser recesivo.

Y no, no llegamos a ninguna conclusión ni teníamos intención de hacerlo.

viernes, junio 26

¿verdad que es curioso

que la palabra alemana que designa al rechazo, verwerfung, sea altamente repulsiva?

le pongo colores casi pastel para que no sea tan dañino a la vista el leerla.

martes, junio 23

sugar


tenía una gran reflexión sobre el azúcar, el edulcorante y el por qué este último es infinitamente mejor para endulzar infusiones, pero quedó trabada entre una pila de papel. buscarla sería aún más arriesgado que amagar con darle forma otra vez, así que ahí vamos.

el universo tiende a la entropía, irremediablemente, por ser un sistema cerrado. nosotros somos sistemas abiertos que pegamos patadas contra los rayitos entrópicos para mantener un orden y continuar con vida, o algo que se le asemeje. el azúcar es sólida, el edulcorante* es líquido
y por lo tanto posee un mayor grado de entropía ya que las moléculas están en mayor movimiento, lo que implica más energía cinética.

preferir el azúcar sólida es la negación a extenderse plácidamente sobre el destino, desafío nulo o subversión que bien puede considerarse absurda —¿quedan dudas al respecto de que lo es?— pero desborda funcionalidad. estoy a favor de mantener mi cuarto ordenado y tener las lapiceras en la cartuchera todas acomodadas con el capuchón hacia el mismo lado, pero abrirle los brazos al desorden optando por tres gotas de edulcorante en vez de una cucharada de ese granulado desagradable está dotado de tal fuerza vital que resulta irresistible. además, vamos: estamos hablando de café —ponele—, ¿para qué involucrar a un sólido en un asunto que no le compete? seamos realistas. y prácticos.
aunque la verdad es que prefiero el edulcorante porque puedo dosificarlo mejor para que las cosas no queden tan dulces. el único caso en el cual podría aceptar la supremasía del azúcar —sólida— sobre el edulcorante, es cuando viene en cubos. y esto sólo cabe si nos remitimos al sentido puramente estético, aislando lo funcional. ya que los cubos son bellos, también lo es la palabra, incluso sugarcube suena adorable.



además tengo un screensaver que emula la lluvia. con sonido y todo.

es insuperable, créanme.

*supongo que queda claro que cuando hablamos de ese que dan en los bares, por ejemplo, que también es sólido, inmediatamente deja de tener sentido lo anterior. en ese caso, se lo puede poner al mismo nivel que el azúcar.

sábado, junio 20

saturday

s.e.b. dice:
es lindo el campo ese
yo antes hacia pozos en el bosquecito para que se caigan y se lastimen los hijos de uno de los dueños
me caían mal
les absents ont souvent raison de l'être dice:
ay en serio?
s.e.b. dice:
hablaban con mucha zeta
les absents ont souvent raison de l'être dice:
que zorro que eras
viven en argentina, no?
s.e.b. dice:
sisi
hola zzzeba
idotas
les absents ont souvent raison de l'être dice:
te odiaban a vos
seguro hablaban así para escupirte más
s.e.b. dice:
porque eran ricachones
y eran 3
y cuando iba tu amiguito char y fede hacíamos guerras de higos
y yo les tiraba con odio
y mi tío se calentaba
y me mandaba a juntar leña



s.e.b. para perder, la primavera en Praga para ver y entender, que sólo estuvo viva allá en Paris, junto a él dice:
me estoy comiendo un yogur ser con frutillas, hace años no me siento tan puto
te lo digo ahora que dormís así evitamos el "JAJAJA" que puede herirme
s.e.b. para perder, la primavera en Praga para ver y entender, que sólo estuvo viva allá en Paris, junto a él dice:
beso